Discriminación y algunos sesgos cognitivos

05.03.2024

Política

Ciencia cognitiva


Hace poco vi una publicación en redes sociales que publicitaba un estudio reciente sobre seguridad en Chile. La descripción que se hacía del estudio decía lo siguiente:

Según un informe de Carabineros, durante el año pasado fueron detenidas 2.780 personas por porte ilegal de arma de fuego en Chile, 303 de ellas extranjeras, provenientes en su mayoría de Venezuela, Colombia y Bolivia.

La cifra resulta preocupante, por supuesto, y estudiar la estructura de la migración y la delincuencia ciertamente es un tema relevante para la política pública. Pero también vi la cifra con preocupación, porque creo que la presentación contribuye de manera innecesaria (pero normalizada) a la xenofobia y la discriminación.

Para ver por qué la presentación de esta información es problemática, partamos de la base de que hay varias maneras de presentar un mismo hecho. La descripción que se hace arriba es que 303 personas de 2.780 detenidas eran extranjeras. Bien podríamos haber dicho que 2.477 personas de 2.780 no eran extranjeras (al menos no de los países mencionados). Ambas descripciones son verdaderas, pero difieren sustancialmente en el efecto que generan. Para efectos dramáticos, podríamos decir que “no extranjero de Venezuela, Colombia y Bolivia” equivale a chileno (sería razonable asumir que por lo menos en una alta proporción). Pero incluso concediendo que no hay tal equivalencia, de todas maneras la información podría presentarse bajo las siguientes descripciones:

  • 2.477 de 2.780 de las personas detenidas por porte ilegal de arma de fuego en Chile no eran extranjeras de Venezuela, Colombia y Bolivia.
  • 89.1% de las personas detenidas por porte ilegal de arma de fuego en Chile no eran extranjeras de Venezuela, Colombia y Bolivia.
  • La gran mayoría de las personas detenidas por porte ilegal de arma de fuego en Chile el año pasado no eran extranjeras de Venezuela, Colombia y Bolivia.

Y así con muchas otras descripciones más. El punto es que a pesar de haber muchas descripciones disponibles, la descripción escogida era aquella que hacía énfasis en la violencia que sí era producida por migrantes, y además migrantes de algunos países específicos.

Ahora bien, podríamos pensar: si todas estas descripciones son igualmente verdaderas, ¿cuál es el problema? De cualquier manera estamos presentando un hecho. El problema es que la manera en que se presenta un hecho tiene efectos psicológicos significativos. En este caso, la presentación escogida es aquella que sobrerepresenta la proporción de estos crímenes cometidos por migrantes y refuerza las creencias xenofóbicas y discriminatorias que muchas personas en Chile ya tienen.

Hay dos fenómenos que vale la pena considerar aquí, ambos bien conocidos por la ciencia cognitiva. El primero es el efecto marco, que es el efecto que tiene la presentación de la información en las decisiones y la recepción de las personas a la misma. Es precisamente este el efecto que distingue “303 de 2.780 de las personas detenidas por porte ilegal de arma de fuego en Chile eran extranjeras de Venezuela, Colombia y Bolivia” de “2.477 de 2.780 de las personas detenidas por porte ilegal de arma de fuego en Chile no eran extranjeras de Venezuela, Colombia y Bolivia”. También es el mismo efecto que la publicidad conoce muy bien y que usa todo el tiempo para hacernos comprar cosas. Por ejemplo, es el efecto que hace que un ítem a $99.999 suene mucho más barato que un ítem a $100.000, o que una promoción se describa como “20% de descuento” en lugar de “80% del precio normal”.

El segundo fenómeno que me interesa resaltar es el sesgo de confirmación. Se trata de la tendencia a aceptar y retener más fácilmente información que refuerce nuestras creencias previas. Por contrapartida, el sesgo de confirmación también hace que desechemos información relevante que las contradiga. Para el caso presente, dadas las creencias (o al menos sospechas) xenofóbicas de algunos sectores de la población chilena, ofrecer información bajo una sola descripción, que además es la que refuerza este tipo de actitudes, resulta empeorando todo. A pesar de que la cifra se presenta de manera que es fácil hacer cálculos y notar que la mayoría de personas detenidas no eran extranjeras de Venezuela, Colombia y Bolivia, la información que las personas tenderán a retener será aquella sobre las personas detenidas que sí eran extranjeras. Pocas personas harán un cálculo en la dirección contraria, y menos todavía notarán la diferencia de proporciones.

¿Qué hacer entonces en estos casos? No quiero decir con esto que debamos presentar información de manera mentirosa. El punto es, precisamente, que todas las descripciones que hemos considerado son verdaderas. Ahora, dado que hay infinitas descripciones verdaderas, y no es posible ofrecerlas todas, debemos reconocer que la selección deberá hacerse respondiendo a los intereses que tengamos al comunicar la información. Y dado que creo razonable decir que es moralmente deseable interesarnos por reducir la discriminación y la xenofobia, se seguiría que es moralmente deseable elegir descripciones que, como mínimo, no refuercen las violencias que sufre la población migrante (o cualquier otra víctima de violencia estructural). Esto es especialmente importante en contextos de redes sociales, publicidad, y otros contextos en donde los estándares de evaluación de información que las personas aplican son más laxos. Otro sería el caso de esta misma información en un contexto académico, o en el contexto de discusiones de política pública, donde sería esperable que las personas receptoras de la información estén dispuestas a hacer el esfuerzo cognitivo que supone revisar la información de distintas maneras. En cualquier caso, no podemos zafarnos de que cualquier descripción, por ser verdadera, es igualmente deseable, y debemos reconocer las decisiones que tomamos y que debemos tomar a la hora de presentar información.

Juan R. Loaiza - 2024